HAY OTROS MUNDOS... PERO ESTÁN EN ÉSTE
... Acto seguido, y mediante un canal panóptico, me proyecté en un macro-cúbit en el que gobernaba el personaje literario de El Principito, viajando -como él- de un planeta a otro a través del espacio-tiempo, sólo que, en mi caso, los planetas eran mundos híbridos entre lo digital y analógico.
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